INVESTIGACIÓN
Drones y termografía: tecnología de precisión para combatir la crisis hídrica en los olivares
Investigadores del INAUT utilizan cámaras térmicas y multiespectrales de alta resolución para monitorear el estrés hídrico en cultivos de olivo, permitiendo un manejo más eficiente del agua en zonas áridas.
La provincia de San Juan enfrenta una grave crisis hídrica que impacta directamente en la agricultura debido a la baja disponibilidad de agua. En este escenario, la olivicultura moderna ha evolucionado hacia sistemas "superintensivos", con plantaciones de alta densidad que requieren una gestión del riego extremadamente precisa para no afectar el crecimiento y la producción en fases críticas.
Para responder a este reto, especialistas del Instituto de Automática (INAUT), dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), junto con expertos del INTA, han implementado tecnologías de Agricultura Digital para "mapear" la sed de las plantas.
La investigación se centró en un olivar superintensivo (variedad Arbosana) situado en la estación experimental del INTA en Pocito. El equipo utilizó un dron cuatrirrotor equipado con dos tipos de sensores avanzados:
- Cámara termográfica: Capaz de medir la temperatura del dosel vegetal, la cual está directamente relacionada con la transpiración de la planta.
- Cámara multiespectral: Captura luz en bandas específicas (como el infrarrojo cercano y el borde rojo) para evaluar el vigor y la biomasa del cultivo.
El experimento: midiendo la respuesta al estrés
Para validar la tecnología, se aplicaron cuatro tratamientos de riego distintos: desde la reposición total de las necesidades hídricas (100%) hasta restricciones severas del 25%. Durante la campaña 2024/25, se realizaron vuelos en seis fechas clave para capturar la variabilidad del estado hídrico de las parcelas.
A través de un complejo procesamiento de datos con herramientas de fotogrametría y sistemas de información geográfica (GIS), los investigadores lograron generar mapas con una resolución de apenas 4 centímetros por píxel. Esta precisión permite analizar el estado de salud y la temperatura a nivel de cada planta individualmente.
Resultados que optimizan el riego
El estudio demostró que el Índice de Estrés Hídrico del Cultivo (CWSI), obtenido mediante las imágenes térmicas, es altamente sensible para detectar zonas con déficit hídrico elevado. Por otro lado, el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) resultó ideal para observar la evolución del vigor del olivar a lo largo de toda la temporada.
Esta metodología no solo facilita la detección temprana de problemas, sino que se posiciona como una herramienta fundamental para la toma de decisiones en el campo. En regiones con escasez de agua, la posibilidad de ajustar el riego basándose en datos precisos de "estrés" real de la planta podría transformar la productividad y sostenibilidad del sector olivícola.